domingo, 15 de abril de 2012

Me robé una lágrima.
Caía desde tu corazón
casi imperceptible, solitaria.
No tenía prisa
solo se deslizaba.
La tomé entre mi manos,
llevándola a mis labios,
atrapando tu tristeza,
guardándola en mi alma.
Miro tus ojos, aun nublados
por la nostalgia.
Quiero ser la brisa que acaricie
tu rostro,
ser la primavera
que haga florescer la sonrisa
en tus labios,
hacerte arder
en la hoguera del deseo,
llevarte al clímax
haciéndote olvidar
el mañana.
Ser quien te abrace
y te susurre cuanto te ama.